LA MÍSTICA DEL ORIGEN...

La historia que envuelve a “El Agua Que Ataranta” viene desde sus mágicos orígenes, desde la majestuosidad del suelo donde el maguey cobra vida. La sutileza, con la que se trata la tierra, impregna cada gota de Mezcal de un sinfín de historias, tradiciones, costumbres y leyendas que convierten cada sorbo de mezcal en una experiencia única.

Oaxaca: tierras llenas de cultura y arte ubicadas en la región Sur Oeste del pacífico mexicano, sus habitantes conservan las más arraigadas raíces como es la lengua Zapoteca, Mixteca, Mazateca y Mixe. Cuenta con alrededor de veinte localidades reconocidas que se esmeran en producir el Elixir que los Dioses le regalaron a sus antepasados.

Un brebaje que, según los Zapotecas, es creado por la hermosa Diosa Mayatl, cuyo cuerpo semejaba el tronco de un agave del cual sobresalían cuarenta mil senos de los que brotaba un elixir que consumían quienes la veneraban en la tierra… Era un Diosa fría e insensible hasta que en su corazón se formaron unos gusanos y quedo atrapada, así, conoció la excitación, el deseo y luego el amor. Entonces muy pronto se enamoró de Chag, un apuesto y valiente, pero tímido guerrero. Chag no se consideraba digno de sus favores, por lo que Mayatl le pidió que bebiera el elixir del más frondoso de sus senos que manaba de sus entrañas, el guerrero bebió incansablemente hasta que, embriagado y derrotado ante su gran amor, le imploro “hazme Dios o hazte mujer”.

Mayatl con su hermosa mano toco el corazón de Chag y lo hizo Dios, en ese momento el guerrero abrazó a la Diosa con todo el fervor del que era capaz y juntos se fueron al cielo para hacer el amor por 7 días y 7 noches, donde hoy habitan con otros dioses. En honor a su amor, Mayatl cedió sus senos a la Tierra para que emanaran el elixir del amor… el Mezcal.

Oaxaca ofrece una gran variedad de elementos culturales que permiten a sus visitantes adentrarse a un mundo mágico e inolvidable. Un mundo lleno de mística que es corazón de innumerables culturas que aún se encuentran vigentes, tales como “La Guelaguetza” la mayor fiesta del pueblo Oaxaqueño que se celebra los dos últimos lunes de Julio y que evoca a la raíz prehispánica donde se agradece a los dioses por la buena cosecha.

También cuentan con la elección de la Diosa Centéotl, los desfiles de las Delegaciones, la presentación de «Donají La leyenda», los festivales de “Los Siete Moles”, “El Tejate” y “El Tamal”, entre muchas otras. Todo esto sin dejar atrás su rica y extensa gastronomía tradicional.

AMANECER EN MATATLÁN.
TRADICIÓN Y MAGIA EN CADA RINCÓN DE OAXACA.